Cuando nadie cuida la web
Una web sin mantenimiento termina fallando donde más duele: rendimiento, seguridad o formularios.
- Actualizaciones pendientes y riesgo técnico acumulado.
- Errores que pasan desapercibidos hasta que afectan a clientes.
- Cambios pequeños que se eternizan por falta de soporte.
- Falta de criterio técnico para priorizar mejoras.